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Los disidentes cubanos no son víctimas del síndrome de Estocolmo

22 de julio, 2010 | Blog: "Entre Madrid y Bruselas"

La denominada “Posición Común” de la Unión Europea sobre Cuba ha sido un instrumento de recordatorio permanente de la dictadura de Fidel Castro y un factor de presión a favor de la democracia y libertad para el pueblo cubano. Aprobada en 1996 por iniciativa de José Mª Aznar, aboga por el respeto a lo derechos humanos y la apertura de un diálogo político que inicie un proceso de transición a la democracia en Cuba.


Durante la década de los noventa la actitud de Fidél Castro fue por el contrario incrementar la represión política, actuando en la dirección exactamente opuesta a la que se encaminaron las dictaduras del Este de Europa durante esos mismos años. El endurecimiento tuvo un punto álgido en el año 2003 con la detención y encarcelamiento de los miembros de la oposición vinculados al conocido como “Grupo de los 75″, que fueron condenados de hasta penas de 25 años.

Así las cosas todos los intentos de Zapatero y Moratinos de cambiar la Posición Común Europea, la última bajo la Presidencia Checa hace poco más de un año, han acabado en el fracaso por la simple razón de que no había ningún avance en materia de derechos humanos sino todo lo contrario.

La muerte de Orlando Zapata, la huelga de hambre de Guillermo Fariñas, las denuncias de la Comisión de Derechos Humanos presidida por Elizardo Sánchez y la incombustible voluntad de las Damas de Blanco denunciando, dentro y fuera de la Isla, la represión política y las condiciones de vida de los presos, junto a la mediación de la Iglesia, han contribuido de manera decisiva a la liberación de los disidentes recién llegados a España.

Los disidentes cubanos inmediatamente después de su excarcelación agradecieron tanto a la Iglesia como al Gobierno español sus gestiones, pero no han olvidado en ningún momento que su objetivo, ahora como antes, es la liberación de todos los presos políticos, y la libertad y democracia para el pueblo de Cuba. Con ese objetivo nítido, sin ambages y determinado, han declarado que la Unión Europea debe mantener la misma posición sobre Cuba porque es la forma más eficaz de seguir presionando por la liberación de todos los presos.

Zapatero y Moratinos continúan empecinadamente promoviendo un cambio inmediato, sin demora alguna, de la posición de la Unión Europea a pesar del consejo de unos disidentes que conocen mejor que nadie la situación en Cuba y que han sabido distinguir claramente entre el agradecimiento a todos los que han contribuido a que salgan de la cárcel y la dura realidad de la dictadura cubana. Es decir, unas personas que en ningún momento han sido víctimas del síndrome de Estocolmo.